En la sociedad industrial del siglo XIX los obreros terminarían por desarrollar una conciencia de clase propia y surgirían nuevas formas de conflictividad social, desde la destrucción de máquinas a la creación de asociaciones de trabajadores, participando también en las luchas políticas. Este nuevo fenómeno social y político es denominado en la Historia como movimiento obrero. La conflictividad social no nació con la Revolución Industrial. En el Antiguo Régimen era frecuente que estallaran motines provocados por la carestía de los alimentos y la presión fiscal que soportaban los grupos populares del Tercer Estado. Esas revueltas terminaban siempre con una dura represión, aunque el poder procuraba compensarla con algunas concesiones. Pero la industrialización trajo, además de la creación de una nueva clase de los obreros, nuevas formas de acción y conflicto social. Las revoluciones políticas liberales abolieron las cargas feudales a las que estaban sometidos los campesinos y las...